En la escuela, ¿educamos para la salud?

Ficha Rocío


Todos los niños tienen derecho a vivir saludablemente y también a ser educados en escuelas que promuevan la salud.

Los centros de enseñanza y el ámbito familiar son escenarios desde los que se debe contribuir a mejorar la salud de niños y adolescentes abordando diferentes tareas específicas. Se debe propiciar conocimientos básicos, pero también enseñar a desarrollar distintos hábitos que les motiven a desarrollar los comportamientos saludables.

La Educación para la Salud debe ser un proceso planificado y sistemático de enseñanza-aprendizaje orientado a hacer fácil la adquisición, elección y mantenimiento de las prácticas saludables.

Con objeto de poner en contexto cuál puede ser el papel de la escuela y, por tanto de sus profesores en la promoción de la salud, habría que plantearse la siguiente pregunta: ¿qué deberíamos hacer en las escuelas para promover hábitos saludables en los escolares?

Respondiendo a esta pregunta, considero que los profesores debemos saber y saber hacer lo siguiente:

  1. Aprender las nociones necesarias para promover hábitos saludables en la escuela.324-4-large
  2. Adquirir los conocimientos y capacidades pedagógicas necesarias para:
  3. Educar a los alumnos en el respeto a los valores básicos que son prerrequisitos para la salud, como la justicia, la paz, la equidad, respeto a los derechos humanos, etc.
  4. Fomentar en los alumnos la adopción de estilos de vida sanos y capacitarles para hacer frente a los problemas de forma madura.
  5. Prepararles para los retos de la adolescencia estimulando la responsabilidad personal y colectiva.
  6. Reconocer nuestra responsabilidad como modelos de conducta para los alumnos, adoptando estilos de vida saludables.
  7. Comprender la necesidad de conocer la situación familiar de los alumnos con el fin de relacionarnos con los padres con un espíritu de colaboración.

Para llevar a cabo la Educación para la Salud, los profesores pueden seguir una secuencia organizada de actividades que se debe distribuir en las siguientes etapas:

  1. ¿Qué queremos saber? Actividades para motivar y orientar a los niños planteando un problema a resolver.
  2. ¿Qué sabemos ya? Con el objetivo de averiguar sus ideas y que sean más conscientes de ellas.
  3. ¡Vamos a aprender más! Actividades para proporcionar los conocimientos útiles que den respuesta al problema.
  4. ¿Qué podemos hacer? Actividades para conocer formas de actuar.
  5. ¿Qué haremos nosotros? ¿Cómo nos vamos a acordar? El grupo de niños se compromete a realizar alguna de esas acciones positivas y se establecen recompensas y/o sanciones para lo que olviden los compromisos.
  6. ¿A quién se lo contamos? Se trata de difundir lo que hemos aprendido para buscar apoyo en las familias, las instituciones o los compañeros del colegio.

El planteamiento de estas iniciativas en la escuela requiere, por tanto, tener en cuenta algunas consideraciones educativas (iniciarlos en edades tempranas, desarrollar una enseñanza suficientemente intencionada, considerar la importancia de la imitación, implicar sus conductas en las actividades que se realicen…), y, por supuesto, implicar a las familias. Aunque en la escuela se hable sobre higiene y se establezcan normas para desarrollar comportamientos saludables, estos difícilmente llegarán a formar parte de su estilo de vida si sus padres, con su actitud y comportamiento, no contribuyen a ello.

zenetaDentro de la Educación para la Salud, si nos centramos en el tema de la alimentación, para intentar promover hábitos saludables en los alumnos, profesores y padres, debemos conocer cómo deberían estar alimentados los niños y niñas a estas edades.

En el caso del desayuno por ejemplo, debemos ser conscientes de que este constituye una de las comidas más importantes del día, por lo que el niño que no la realiza adecuadamente, no rinde bien por la mañana, se hincha al mediodía (porque tiene hambre) y dormita sobre sus libros por la tarde, ya que su digestión es difícil.

El consumo de alimentos por parte de la población infantil no suele ser saludable. Estos hábitos se desarrollan y consolidan como consecuencia de: costumbres en los hogares; poca atención de familias y escuela a mejorar la alimentación de los escolares; la imitación o influencia de compañeros y de la publicidad que ven a diario o los gustos y preferencias personales. Como consecuencia de todos estos hábitos deriva la obesidad infantil.

Es por ello que el niño debe tener unos horarios regulares, evitando picar con frecuencia y deben comer de todo, probar cada plato, teniendo en cuenta la frecuencia del consumo de cada uno de los grupos de alimentos, con el fin de lograr una alimentación variada y equilibrada que permita el desarrollo de todas sus capacidades.

Desde la escuela, trabajando conjuntamente con las familias, no se debe obviar la gran importancia que requiere el tema de la salud en los más pequeños. Debemos potenciar hábitos saludables, construyendo un estado completo de bienestar físico, mental, social y emocional que perdurará a lo largo del tiempo.

Y tú, ¿crees que es necesario educar en hábitos saludables en las escuelas?

ninosfruta

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2 comentarios en “En la escuela, ¿educamos para la salud?

  1. ¡Buenos días Anton! Gracias por tu comentario.
    Como señalas, lo que nosotras pretendemos es fomentar el desarrollo de estas habilidades de forma interdisciplinar, concienciando a los alumnos, como comentas, de la importancia del bienestar personal para lograr el desarrollo íntegro de cada uno.
    Tu proyecto de Masajes en las aulas es un claro ejemplo de ello.

    Un saludo.

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  2. Claro que sí, arriba el School Power!!!
    Como enfermero, defiendo y trabajo la educación para la salud. Interesante asignatura. Pero no me atrae en absoluto la defensa de una enfermería escolar, sino más bien la promoción de un trabajo en concordancia, más que en competencia absurda.
    Diré interdisciplinar, pero me refiero simplemente a que tenemos que colaborar.
    Como humilde aporte a tu post, opino que la clave está en un fomento del autocuidado. Todo empieza por el respeto y el amor propio. Es un concepto difícil de trabajar, pues en nuestra cultura todavía impera la idea de que el amor empieza hacia el prójimo, en lugar de por uno mismo. Primero quiérete y luego querrás a los demás.

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