La mediación como vía para la resolución de problemas

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Una de las políticas más reconocidas para la resolución de conflictos es la de mediación. En términos generales la mediación es una herramienta apaciguadora para dar lugar a la finalización de una situación conflictiva, en la cual las partes implicadas son ayudadas por una tercera persona (mediador) para resolver sus diferencias y llegar a una solución común mediante el consenso. Se conocen tres tipos de mediación, la preventiva; que nos ayuda a facilitar la comunicación para que no se llegue a dar el problema; la rehabilitadora, orientada a la resolución del conflicto una vez que ha sucedido; y, por último, la creativa, que consiste en transformar las relaciones personales.

Para que exista una mediación es necesario que haya una persona que desempeñe el papel de mediador. Su función es la de fomentar la comunicación entre las distintas personas, sobre todo entre la sociedad de acogida y las personas inmigrantes. Así, la figura del mediador deberá estar formada en competencias metacomunicativas, teniendo conocimiento sobre las diferentes culturas, respetando todas las opiniones con las que esté trabajando; siendo una persona asertiva, empática y que domine la escucha activa.

Una de las ideas más claras que debemos tener, es que la educación es la herramienta más eficaz para la transformación de la sociedad. Cuando hablamos de educación, no debemos enfocar el término únicamente a los centros escolares, sino que es un hecho que llevamos a cabo día a día, en cualquier contexto en el que nos encontremos. En los últimos años, estamos observando como la educación fuera de las aulas, a través de experiencias propias y de actividades prácticas, constituye una metodología mucho más eficaz para el aprendizaje. Asimismo, debemos destacar la necesaria existencia y fomento del trabajo cooperativo, no sólo entre los componentes de un centro sino entre las distintas comunidades educativas.

Así, es conveniente tratar el concepto de diálogo intercultural. En 2008 se publicó el Libro Blanco sobre el Diálogo Intercultural. Vivir juntos con igual dignidad, se trata de un documento lanzado por los Ministros de Asuntos Exteriores del Consejo de Europa que tiene como objetivo promover la diversidad y el diálogo intercultural, las relaciones entre los distintos países y culturas, el respeto de los derechos humanos, la democracia y la responsabilidad compartida.

Es preciso destacar el ámbito de la comunicación intercultural. No obstante, para que esta sea posible es necesario establecer conexiones entre emisor y receptor. Pero… ¿por qué nos comunicamos? Necesitamos intercambiar información con el resto de personas para hacer posible nuestra supervivencia, llevando a cabo un proceso de aprendizaje y desarrollo personal. La comunicación es un proceso fundamental en el desarrollo humano, sin ella no sabríamos expresar sentimientos ni tener contacto el resto del mundo.

Ahora bien, en esta línea de la comunicación, hay que destacar dos tipos de comunicaciones: verbal (aquella que establecemos por medio de palabras, es decir, manteniendo un dialogo con personas ya sea cara a cara o mediante una conversación telefónica) y no verbal (aquella que se transmite por medio de gestos o signos no verbales). Centrándonos en los gestos corporales y del rostro podemos aludir al hecho de que no todos poseen el mismo significado en todas las culturas. Debemos tener en cuenta a la hora de comunicarnos con otra persona que no pertenezca a nuestra cultura el gesto que empleamos, ya que nos podríamos estar equivocando. Por este motivo, es fundamental conocer el resto de culturas si queremos establecer una comunicación con dichas personas.

En definitiva, el lenguaje verbal lo adquirimos a través del sistema educativo, estudiando, comunicándonos con los demás, pero el lenguaje no verbal, es algo que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra vida, no lo adquirimos en la educación, es algo cultural y necesario en las sociedades.

Es necesario aprender a comunicarnos con personas de distinta cultura, de manera que no levantemos una barrera de incomunicación. Al contrario, hay que derribar esa barrera y establecer relaciones con el resto de culturas, ya que enriquecerá a las personas, conociendo más a cerca del mundo y siendo más interculturales. Para esta comunicación intercultural, es importante la emotividad, es decir, ser capaces de adquirir las emociones y sentimientos que las personas nos transmiten durante las interacciones interculturales. También adquiere gran importancia en las comunicaciones la empata, es decir saber ponerse en el lugar de la otra persona para conocer sentir mejor lo que la otra persona siente.

Con todo lo que hemos citado anteriormente, planteamos una pregunta: ¿qué desafío nos propone el siglo XXI? La respuesta a esta pregunta es saber vivir juntos, poder vivir entre la diversidad de personas y culturas. Para que esto sea posible, es necesario desarrollar interconexiones humanas, siendo fundamental la comunicación intercultural.

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