Seño, ¿dónde está Europa?

Ficha Tamara


Superar la idea de adición de nacionalidades de los Estados miembros para pasar a construir una ciudadanía política, plural, integradora y participativa es una de las grandes tareas pendientes de la ciudadanía europea. Sin embargo, esto no se limita al establecimiento de una relación democrática entre los ciudadanos y el Estado, sino que requiere la consolidación de relaciones participativas entre los ciudadanos y las organizaciones.

Por ello, y a partir de la definición de participación ciudadana, como docentes, debemos detectar  la necesidad de formar al alumnado desde el ensalzamiento de la perspectiva global, preparando a los escolares para la vida en sociedad, contribuyendo a la adquisición de destrezas que permitan alcanzar el desarrollo y bienestar de la misma, lo cual queda reflejado en el siguiente fragmento del ensayo “Creer en la Educación”, de Victoria Camps.

“[…] La educación ha perdido el norte, ha caído en la indefinición y ha olvidado su objetivo fundamental: la formación de la personalidad. Una formación que corresponde, sobre todo, a la familia, pero también a la escuela, a los medios de comunicación, al espacio público en todas sus manifestaciones. Urge, por tanto, volver a valores como el respeto, la convivencia, el esfuerzo, la equidad o la utilización razonable de la libertad […]”.

Así, una vez detectada esta carencia, se ha optado por enfatizar, en los documentos oficiales de los Estados miembro de la UE, la importancia de la adquisición de las competencias social y cívica. No obstante, el método seleccionado para atender a esta problemática varía en función del país, pudiéndose diferenciar tres enfoques principales para el tratamiento de la educación para la ciudadanía.

  • Educación para la ciudadanía como asignatura independiente, basándose en la oferta de una asignatura obligatoria independiente centrada en aspectos de educación para la ciudadanía.
  • Integración de la Educación para la ciudadanía en áreas curriculares más amplias.
  • Educación para la ciudadanía como dimensión transversal del currículo. Dicho enfoque se caracteriza por coexistir con uno o los dos enfoques señalados anteriormente.

Independientemente del enfoque escogido, donde verdaderamente debemos centrar la atención es en la integración de proyectos y actividades que promuevan la implicación del alumnado, por ejemplo, en el gobierno de los centros educativos, permitiendo que estos tengan representación en la gestión del mismo.

Por tanto, con el objetivo de lograr dicha propuesta, podemos recurrir a tareas sencillas como lo es la elección de delegados de clase. De este modo, estaríamos optando por la promoción de prácticas democráticas reales dentro de los entornos escolares. Así, esta actuación se encontraría ligada al interés por la reproducción de estos esquemas al simular y hacer frente a los desafíos del S.XXI.

Trabajando en la línea de la integración de este tipo de prácticas, favorecemos el desarrollo de la lógica secuencia del proceso de enseñanza-aprendizaje, pues no podemos desligar lo que se aprende del cómo.

Además, como aspecto positivo, cabe remarcar el empoderamiento de los niños y niñas desde edades tempranas, contribuyendo a su desarrollo integral gracias al refuerzo de su autoestima, al desarrollo del pensamiento reflexivo, comprendiendo la imposibilidad de limitar sus opiniones a la afirmación o negación una idea, siendo precisa la capacidad para argumentar, demostrar y razonar.

Desde esta perspectiva de la participación, se han desarrollado numerosos proyectos que, entre sus objetivos también destacan los de conectar a alumnos de diferente nacionalidad, fomentando el diálogo y el intercambio cultural entre otros. Algunos de ellos, pueden ser revisados en los siguientes enlaces, donde también se integran otros aspectos transversales, como puede ser el caso de “European Christmas Tree Decoration Exchange 2015”, un proyecto  de intercambio de decoración y tradiciones navideñas con niños de más de 30 regiones europeas; la celebración del día de las lenguas o la cooperación entre escuelas geográficamente dispersas.

Además, aquí se encuentran disponibles publicaciones relativas al ámbito educativo en el marco europeo.

Como conclusión, podríamos aludir a la infinidad de valores que podemos integrar a partir de esta competencia, aunque tratar de realizar una aportación sobre estos sin que resulte redundante comienza a ser una ardua tarea debido al input mediático al que estamos sometidos. Pero no olviden lo que es cierto: los valores dirigen nuestras vidas. La escuela es, sin duda alguna, uno de los mayores mecanismos de reproducción social pero, a su vez, es el mayor instrumento de liberación y concienciación.

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