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¿Al profe también se le evalúa?

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Hoy, día 27 de noviembre de 2015, he leído que la OCDE (Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico) ha publicado un informe donde se dice que España es de los pocos países que pertenecen a esta organización, junto con Italia, Israel e Irlanda, que no evalúa a sus profesores.

¿A qué se deberá? ¿Tendremos el convencimiento de que con aprobar unas oposiciones es acreditación suficiente para trabajar sin que evalúen nuestro trabajo nunca más? Andamos muy equivocados. Es más, no puede existir transformación y renovación metodológica sin esta evaluación.

El filósofo y pedagogo Antonio José Marina afirma que a los docentes no solo existe la posibilidad de evaluarlos, sino que debe hacerse. Este pedagogo propone 7 parámetros con los que evaluar a todo docente.

El primero de ellos es a través del portafolio o memoria de su trayectoria docente. En mi opinión, este parámetro es muy interesante puesto que con él se puede apreciar la progresión de su trabajo, si ha innovado, si ha llevado a cabo una formación continuada, etc.

El segundo parámetro que establece es el “aprovechamiento pedagógico del alumno”, que no la nota. Eso quiere decir, evaluar la capacidad del docente para sacar lo mejor de sus alumnos, aprovechar los puntos fuertes y fortalecer los débiles. Es, en mi opinión, un parámetro fundamental pero de difícil evaluación. Sin embargo, a través de la observación directa al docente podremos llevar a cabo la evaluación de este parámetro.

El siguiente parámetro está referido a  la opinión del alumno. Es un parámetro que evalúa lo que el alumno opina acerca de su profesor. Quizás muchos profesores se muestren reacios a que la opinión de sus alumnos marque su nota. En ese caso, deberían preguntarse por qué y cómo pueden mejorar esa relación. Pienso que este parámetro puede ser realmente revelador a la hora de conocer cómo es la relación de un docente con los menores que tiene a su cargo.

El cuarto parámetro establecido es la observación del profesor en el aula. Ciertamente, para conocer cómo trabaja alguien, se hace necesaria una observación en su puesto laboral. Estoy de acuerdo con ello siempre y cuando no se le avise previamente, ya que, en caso de hacerlo, la observación no sería representativa.

El siguiente parámetro va referido a la relación del profesor con los padres de sus alumnos. Puede que evaluar este aspecto del trabajo de un docente sea algo un poco ambiguo y de difícil evaluación, pero es muy importante que se tenga una buena relación con las familias para facilitar una educación conjunta entre los padres y el docente. Esta educación conjunta es imprescindible para que no existan contradicciones entre lo que se inculca en clase y en casa, ya que el único que sale perdiendo en este caso es el alumno. Es por ello que, en mi opinión, mantener una buena relación con los padres es primordial. Además, a la hora de resolver conflictos, ya sean internos del alumno o externos con los compañeros, buscar una solución en colaboración con los padres será mucho más efectiva que el docente en solitario.

El sexto parámetro evalúa la colaboración entre el equipo docente. Esta colaboración es importante, sobre todo, al implantar una nueva metodología. Puestos a innovar, no lo hagamos en solitario. Colaborar con el resto de docentes es altamente beneficioso. Por un lado, trabajar en colaboración con los demás te hace crecer como persona y enriquece. Por otro lado, el reparto de tareas a la hora de llevar a cabo un proyecto siempre beneficia liberando de estrés y aprendiendo del trabajo de los demás. Quizás aprendamos nuevas y mejores formas de trabajar que no conocíamos.

Por último, se evalúa la calidad del centro. Este parámetro depende del conjunto de actuaciones del equipo docente y, en gran parte, del equipo directivo. Conocer en qué medida un docente contribuye a mejorar su centro es muy interesante. Seguramente, si todos los docentes dirigieran parte de sus actuaciones a mejorar el lugar en el que trabajan y en el que se desarrolla el futuro del país, las escuelas españolas tendrían otro aspecto, y, sobre todo, la calidad de la educación será muy distinta a la que tenemos en gran parte de nuestros centros.

Tras haber reflexionado sobre los parámetros que Marina propone, llego a una conclusión. El retraso pedagógico y metodológico que sufrimos en nuestro país, seguramente, se deba a que los profesores que siguen aplicando una metodología tradicional no ven repercusiones negativas sobre su persona. Hagan lo que hagan, el único que sale perjudicado es el alumno.

Exige una educación de calidad.

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