Educa en cultura

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En cualquier ciudad que es rica en cultura resulta absurdo que buena parte de sus habitantes no conozcan toda la riqueza en patrimonio que poseen. Desgraciadamente los que menos lo conocen son nuestros menores.

Por lo que yo he vivido, los centros escolares prestan más atención a las ciudades vecinas que a la propia. Esto genera un desconocimiento de lo propio que no debería darse nunca.

Por supuesto, es importante que los menores de nuestra ciudad conozcan el patrimonio de su Comunidad Autónoma, pero ¿conocen primero lo que tienen en su municipio?

Desde mi experiencia, las salidas escolares que realizaba en mi municipio se centraban en asistir a teatros, dejando de lado todos los demás aspectos de la cultura. ¿Dónde quedan las demás actividades culturales? ¿Solo resulta de interés para nuestros menores un solo ámbito de la cultura?

La calidad de la Educación no solo se centra en la mejor formación del profesorado. Aprovechar los recursos que la ciudad ofrece es muy importante para que los menores sean buenos ciudadanos, queriendo a su ciudad, cuidándola y respetándola. Una persona no se comporta igual ante algo que conoce y aprecia que ante algo que le es indiferente. Pero, ¿cómo le puede ser indiferente a alguien el patrimonio de su ciudad? Nos llega a ser indiferente cuando no se inculca el amor hacia ésta desde edades tempranas, cuando observas que a las personas que manejan el ayuntamiento les da igual que parte de este patrimonio se pierda, y cuando no conoces la riqueza real de lo que posees.

Los centros educativos tienen la suerte de poder culturizar a sus alumnos sirviéndose de las fiestas, las tradiciones y otras actividades culturales, así como de sus tesoros artísticos y arquitectónicos, si los hubiera.niños

Es posible que en los centros educativos que se encuentran dentro de las ciudades esto ya se haga. Sin embargo, en los centros situados en las pedanías o en las afueras se suele hacer con menor frecuencia.

Esta realidad provoca que las pedanías se sientan lejanas a la ciudad, y con razón. Desde los ayuntamientos se debe acercar la cultura a todos los centros del municipio, y no esperar que esto sea solamente tarea de dichos centros.

Recientemente acabo de terminar de hacer prácticas en un centro, cuyo ayuntamiento se preocupa por sus centros, los visita, asiste a la Semana Cultural, les organiza actividades, les invita a la radio local, etc. Esto me ha hecho darme cuenta de lo fácil que es involucrar a los más jóvenes en su ciudad.

Formemos a ciudadanos de calidad, que tengan criterio e interés. Son el futuro de nuestras ciudades y tenemos la responsabilidad de dejarlas en las mejores manos.

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Un paso más hacia la práctica del Mindfulness

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En el blog ya ha sido comentado antes en qué consiste la práctica del mindfulness, definiéndolo como una técnica para incrementar la consciencia y responder más habilidosamente a procesos mentales, siendo descrito como una clase de conciencia centrada en el presente, no elaborativa ni condenatoria, en la que cada pensamiento, sentimiento o sensación que surge en el campo atencional es reconocido y aceptado tal y como es (Segal, Williams y Teasdale, 2002).

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Cada vez son más las personas que comienzan a introducir la meditación en su día a día, siendo partícipes de las ventajas que ello supone. Así, varios estudios han demostrado los beneficios que esta práctica puede aportar al ámbito educativo actual, dominado por un ritmo de vida acelerado en el que es complicado que los alumnos centren su atención en la realización de una única tarea ante las infinitas distracciones con las que se pueden encontrar.

Algunas de las ventajas más relacionadas con la educación son la reducción del estrés y la ansiedad, el aumento de la capacidad de concentración, el desarrollo de la Inteligencia Emocional, la mejora de las relaciones interpersonales y de la memoria a corto y largo plazo; la disminución de los problemas de insomnio, aaumento del tamaño de los telómeros y un mayor desarrollo de la creatividad.

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“Es imposible transmitir a otra persona la sabiduría y la intuición. La semilla ya está ahí. El buen maestro es quien sabe llegar a esa semilla y permitir que despierte, crezca y se desarrolle.”

El autor de la anterior cita es Thich Nhat Hanh, un monje budista con más de cuarenta años de experiencia que ha sido nominado a los Premios Nobel por su lucha a favor de la paz mundial. Constantemente se encuentra viajando por el mundo y expandiendo su mensaje en distintas instituciones.

En 1982, junto a su compañero Chân Không, creó Plum Village, un centro de meditación en Dordoña, Francia; un espacio en el que los asistentes pueden practicar mindfulness o, según su traducción al español, la atención plena. Así, durante los meses de primavera y verano se realizan distintos periodos de retiro a los que puede asistir cualquier persona e, incluso, familias completas si así lo desean.

Cada año, acuden a dicho centro centenares de niños de diferentes nacionalidades y variadas lenguas habladas, los cuales participan activamente en la vida diaria del retiro. Como comenta Thich Nhat Hanh en su libro Plantando semillas. La práctica del mindfulness con niños: “Subimos la colina, vamos la bosque y disfrutamos de nuestra compañía. A mitad del paseo, nos sentamos y disfrutamos del silencio de la belleza del verano. Los niños se sientan a mi alrededor, muy tranquilos y alegres, los que me hace muy feliz.”.

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De esta manera, los más pequeños aprenden a vivir en un mundo alejado de las pantallas, disfrutando de la naturaleza, aprendiendo a escucharse a sí mismos e identificando las emociones que sienten a lo largo de todo el proceso.

Se hace evidente la dificultad de crear este tipo de espacios en las aulas debido a las condiciones físicas de las estructuras de los centros. Sin embargo, sí que podemos realizar ciertos cambios con la intención de habituar lo mejor posible nuestra clase a la creación de un ambiente tranquilo y en pro de la reflexión del alumno hacia su propio aprendizaje.

El aula debe ser vista por el discente como un refugio, al que asistir con ganas de aprender y compartir experiencias con sus compañeros, donde se sienta libre de utilizar los materiales y recursos que en esta encontramos para descubrir nuevos aspectos de la vida, desarrollando su carácter cognitivo y afectivo.

Que cada alumno cuente con un cojín para acomodar la silla, habilitar un espacio en el que poder encender incienso, contar con los recursos necesarios para poner música de relajación en ciertos momentos o incluso preparar el suelo para que los alumnos puedan descalzarse y sentirse más libres en el aula son algunas de las medidas que pueden tomarse para dicho fin.

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De manera continuada y evolutiva, esta práctica debería pasar a formar parte del programa educativo de un centro, pues como comenta el Doctor Dan Siegel:

“ Asentar las bases de la función reflexiva mediante la práctica del Mindfulness sería una inversión educativa inteligente y duradera en la prevención en materia de bienestar fisiológico, mental y emocional. Los jóvenes que cuentan con habilidades reflexivas bien desarrolladas y con un cerebro ejercitado en el Mindfulness están preparados para mostrar mayor flexibilidad en contextos nuevos y para establecer relaciones interpersonales más satisfactorias, que reforzarán su sensación de bienestar y de flexibilidad a medida que crezcan”

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“Más allá” de la educación

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¿Qué es la NeuroEducación?

La neuroeducación nace de la unión de la neurociencia,  la psicología y la educación y consiste en aprovechar los conocimientos sobre el funcionamiento cerebral para enseñar y aprender mejor.

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El cerebro humano está cambiando constantemente, adapta su actividad y cambia su estructura. Esta plasticidad cerebral (sobre todo en los primeros años de desarrollo de una persona), es muy importante en la perspectiva educativa, ya que fomenta la mejora de cualquier alumno, incluso actuando en determinados trastornos del aprendizaje.

Es por ello, que es primordial tener en cuenta la diversidad del alumnado, debiendo adaptarnos a sus necesidades individuales. Cada alumno es único y debemos potenciar su proceso de enseñanza-aprendizaje a través de actitudes positivas que les permitan mejorar día a día.

En relación a las emociones, ya lo hemos comentado en varias ocasiones pero, son una asignatura necesaria en este proceso. Son una serie de reacciones inconscientes que la naturaleza ha ideado para garantizar la supervivencia de las personas y que, por lo tanto, deben aprender a gestionar.

A través de la neurociencia se ha demostrado que las emociones mantienen la curiosidad, nos sirven para comunicarnos y son imprescindibles en los procesos de razonamiento y toma de decisiones, es decir, los procesos emocionales y los cognitivos son inseparables.

Si entendemos la educación como un proceso de aprendizaje para la vida, la educación emocional resulta imprescindible porque contribuye al bienestar personal y social.

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Respecto a la educación emocional, no basta con ser partícipes de ella, sino que como docentes, debemos predicar con el ejemplo, generar un clima emocional positivo que facilite el aprendizaje y la seguridad de nuestro alumnado. Debemos ser respetuosos, interesarnos por sus respuestas, motivarles y animarles a seguir fomentando sus habilidades personales. En este sentido, la empatía es fundamental para educar desde la comprensión.

Asimismo, la neurociencia ha demostrado que el aprendizaje debe ser una experiencia positiva y agradable para que sea viable. Estados emocionales negativos como el miedo o la ansiedad dificultan el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos. Partiendo de un sistema educativo en el que los contenidos académicos son los primero, están descontextualizados, no motivan y dificultan la atención, en necesario impulsar la curiosidad, la reflexión autónoma y grupal, la cooperación, activando nuestras emociones, fomentado la creatividad y facilitando un aprendizaje significativo, siendo los alumnos elementos activos de su proceso.

Otro tema a tener en cuenta en esta neuroeducación, es la importancia del ejercicio físico. La práctica regular de la actividad física, promueve la neuroplasticidad y la neurogénesis en el hipocampo, facilitando la memoria de largo plazo y un aprendizaje más eficiente. El ejercicio físico mejora el estado de ánimo y reduce el estrés crónico que repercute tan negativamente en el proceso de aprendizaje.ninos_aire_libre

“Un simple ejercicio antes del comienzo de la clase mejora en los niños su predisposición física y psicológica hacia el aprendizaje, con mayor motivación y atención” (Blakemore, 2011).

También es primordial la creación de unos hábitos saludables, tanto para padres como para alumnos, partiendo de unos hábitos nutricionales apropiados y un descanso necesario (sobre todo en los niños, que están en pleno desarrollo).

Por otro lado, la formación constante permite al cerebro aprender mejor y más rápidamente, relacionando la nueva información con la ya conocida. De este modo, para optimizar conocimientos, la repetición es fundamental para la correcta asimilación. En este sentido, los docentes debemos potenciar estas competencias, trabajando la memoria constantemente aunque sin obviar que la práctica constante excesiva induce al aburrimiento de los alumnos.

Asimismo, no podemos dejar de lado la importancia del juego en los más pequeños. El juego constituye una necesidad para el aprendizaje que no está restringida a ninguna edad, mejora la autoestima, desarrolla la creatividad, aporta bienestar y facilita la socialización. La integración del componente lúdico en la escuela resulta imprescindible porque estimula la curiosidad y esa motivación facilita el aprendizaje. De este modo, las actividades artísticas, sobre todo la música, también promueven el desarrollo de procesos cognitivos. El teatro o el baile desarrollan habilidades socioemocionales como la empatía y son beneficiosos para la memoria semántica.

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Es por todo ello que la educación artística debería ser obligatoria. La instrucción musical o el teatro que tantas habilidades sociales, emocionales y cognitivas son capaces de desarrollar deberían de formar parte del currículo y no, como ocurre frecuentemente, quedar como actividades marginales.

Por último, en este pequeño análisis de la neuroeducación, debemos tener en cuenta que nos relacionamos con las personas, que somos sociales, por lo que nuestro cerebro se desarrolla en contacto con otros cerebros. El aprendizaje del  comportamiento cooperativo se da conviviendo en una  comunidad en la que impera la comunicación y en la que podemos y debemos actuar. Cuando se colabora se libera más dopamina, favoreciendo la memoria a largo plazo y reduciendo la ansiedad.

En el caso de la escuela, debemos potenciar una serie de actitudes sociales hacia nuestros alumnos imprescindibles en la comunicación social, como saber escuchar y respetar a los compañeros. Otro aspecto a tener en cuenta es la colaboración entre alumnos, ya sea del mismo nivel, como de distintas edades, en la realización de actividades interdisciplinares, ya que la escuela debe ser un centro abierto a la cooperación entre toda la comunidad educativa.

Ya hemos podido comprobar que se está generando un cambio en educación. Como todo cambio, requiere su tiempo pero poco a poco debemos ir adaptándonos a los nuevos tiempos, a las nuevas necesidades y a los nuevos alumnos que, nacidos en la era de las nuevas tecnologías, cuentan con todo tipo de transmisores de información, creándoles una desinteresada motivación hacia lo que la escuela les ofrece. Para ello, hay que optimizar el aprendizaje, creando un clima emocional positivo, aprendiendo a ser creativos y basándonos en los beneficios que la neuroeducación nos ofrece.

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Una huella sostenible

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Todos dejamos huella. Puedes dejar tu huella en un parque los días de lluvia, puedes dejar una huella emocional, al tocar cualquier cosa dejas tu huella dactilar… pero de la huella de la que quiero hablar hoy es de la huella ecológica. Todos dejamos una huella ecológica en el planeta. Además, la huella ecológica no solo nos afecta a nosotros. Afecta a las generaciones futuras, así como a la flora y fauna del planeta. Pero…

¿Qué es la huella ecológica?

La huella ecológica es la consecuencia (en materia de consumo de recursos) de nuestro paso por la Tierra. Analizar nuestra huella ecológica nos ayuda a conocer lo que necesita descarga (1)una familia, por ejemplo, de la naturaleza para poder subsistir con un determinado nivel de vida. Esto quiere decir que este análisis nos ayuda a conocer la cantidad de materia prima que requerimos para seguir con el estilo de vida que estamos llevando, así como los desechos que se derivan de éste.

A nivel nacional, este análisis puede mostrarnos si un país está viviendo por encima de sus límites ecológicos. Si el análisis muestra un consumo por encima de su biocapaciad, su economía está consumiendo más recursos naturales (bosques, campos, etc.) de los que posee. Esto implica que en otra parte del planeta tengan que utilizar menos recursos de los que les corresponde. Esta circunstancia explica el subdesarrollo de determinadas zonas de nuestro planeta.

En un reciente estudio, se calculó que, para que hubiera equidad, a cada persona le corresponden 1,7 hectáreas. En España, cada persona consume los recursos de 2,5 hectáreas de media por persona. El estudio también explicaba el aumento de la demanda contaminaciónde recursos naturales (huella ecológica). En 1961, la huella ecológica a nivel mundial era del 70% de la capacidad de regeneración de nuestro planeta. En 1980 se alcanzó el 100%, y en 1999 se empezó a superar el límite, alcanzando el 120% del consumo de su capacidad.  Este dato quiere decir que la Tierra necesita un año y tres meses para reponer lo que consumimos en un año.  Hoy en día, ese número ha subido más todavía.

Estos datos dan que pensar. ¿Valoramos nuestro planeta? Pero, además, cabe preguntarnos otras cuestiones. ¿Estamos consumiendo recursos que no necesitamos? ¿Podemos vivir consumiendo sólo los recursos que nos corresponden? ¿Qué pasaría si redistribuyéramos los recursos? Y… ¿se pueden trabajar estas cuestiones con los más pequeños? Al fin y al cabo, el futuro del planeta está en sus manos.

La escuela es un lugar en el que los niños pueden desarrollar muchos de los hábitos que debemos adquirir para ahorrar energía y recursos, reciclar, respetar y cuidar la naturaleza, respetar a los animales, reducir la contaminación, etc.

Una de las páginas que podemos trabajar con ellos es: www.ceroco2.org

En casa es imprescindible que vean en sus familiares esta preocupación, ya que son el ejemplo a seguir. Si los padres se preocupan, el niño o niña lo hará también. Y más nos vale que ellos también se preocupen,

                               porque si no cuidamos nuestro planeta,

                                          De_la_Ecologia_a_la_Ecologia_Social._Un_analisis_dialectico_de_la_realidad_mundial                                                         ¿quién lo va a hacer?